Cuantos más errores cometas, mucho mejor

Estos días he estado pensando en algo que aunque en un principio parece contradictorio, en realidad no lo es y además nos puede ayudar muchísimo en nuestra vida.Hace un tiempo leí que habían descubierto unos cuadernos escritos por Einstein en el que iba anotando todos sus experimentos. Lo que más llamó la atención de los investigadores fue la cantidad de fallos que tenía. En realidad, la mayoría de los inventos de Einstein habían sido fallidos. No habían funcionado.

Sin embargo, Einstien fue uno de los mayores físicos y descubridores de todos los tiempos.

Y si esto es así… ¿cómo puede ser que tuviera tal cantidad de errores?

Si lo pensamos, no damos cuenta de que fueron justamente todos esos errores los que le permitieron “acertar” en otras cosas.

En otras palabras: si no hubiera experimentando, analizado y errado tanto, no habría podido llegar a las conclusiones a las que llegó. Cuantos más errores, más aciertos.

Si no cometemos muchos errores es porque no hemos intentado las cosas lo suficiente.

El problema es que muchas veces no queremos intentar cosas por miedo a cometer errores, cuando justamente ¡¡esto es lo que tendríamos que hacer!! Si tienes algún objetivo en la vida (y me imagino que lo tendrás, sino no estarías leyendo este email), céntrate en hacer, experimentar, errar, tropezarte, caerte de bruces… porque todo esto forma parte de la vida. Y son precisamente esos batacazos los que te refuerzan y te enseñan.

Si analizo mis mayores logros en la vida me doy cuenta de que los he conseguido cuando me he lanzado a la piscina sin estar del todo preparada, sin esperar el momento oportuno y sin miedo a cometer fallos (bueno, igual tenía un poco de miedo pero aun así lo hacía). Evidentemente he cometido fallos. Y muchos. Muchísimos. Algunos pequeños y otros enormes. Pero no importa, al contrario, me alegro mucho de haberlos cometido, porque estos han sido  lo que me han permitido crecer y alcanzar metas que nunca habría creído posibles.

Los errores son nuestros maestros. No les tengas miedo. Acógelos, abrázalos y dales las gracias, porque ellos te enseñarán el camino correcto. Quizá esto no se pueda aplicar a todos los errores. Quizá algunos hayan creado daños demasiado grandes. Como no me gusta ser radical no voy a decir que todos los errores son buenos, pero sí casi todos. Evidentemente hay que hacer las cosas con cabeza y tomar riesgos controlados. Si tienes dudas puedes preguntarte: ¿qué es lo peor que podría pasar? Si el riesgo no es muy grande y sin embargo los beneficios podrían ser sustanciales ¡adelante!

Yo por ejemplo te estoy enviando este email a ti y a otras 15.952 personas. No sé si te gustará o no, pero aun así lo envío porque creo sinceramente que estos mensajes pueden ayudar a otras personas, y si a alguien no le gusta o se ofende, pues qué le vamos a hacer. Lo hago desde el corazón y con la mejor intención, y para mi eso es lo más importante. Salgo a la luz, me pongo delante de una cámara, subo mis vídeos a Youtube donde me ven cientos de miles de personas, doy conferencias en vivo delante de cientos de personas… y si te digo la verdad, nunca me siento segura del todo…

Podría quedarme en mi zona de confort y no arriesgarme. Pero prefiero hacerlo así porque sé que esa inseguridad, incomodidad o pequeño sufrimiento (como queramos llamarlo) puede traer cosas muy buenas.Y si no es así, tampoco pasa nada. Por lo menos habré aprendido.

Como dice una frase que leí en el cartel de una herboristería: “En la vida, a veces se gana y a veces se aprende”. Y recuerda: Cuantos más errores, mucho mejor.

Y tú ¿hay algo que quieras hacer pero con lo que no te has atrevido? ¿qué opinas de este tema?

Me encantaría saber tu opinión.

Te mando un fuerte abrazo 🙂

Sophie Da Costa

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